Fotografía con otra visión, un disparo de arte y de paz. Captura del alma de las cosas. Iván Coello Ángel, interprete de armónica, periodista y francotirador pacífico de fotos. El arte de capturar imágenes con la destreza de un cazador de momentos. La foto de la Muralla de Cartagena al atardecer es de mi autoría.
La boda del gringo en Cartagena En Cartagena, una boda y un atardecer
Fotos y texto: Iván Coello Ángel, Pirotesta Sepia Fotografía (Hacer click en las fotos para verlas individualmente)
Cartagena es un lugar mágico en donde se detiene el tiempo. Y no parece que tanta belleza haya sido asediada por los piratas y las tormentas. Un buen día en bicicleta no estaba dispuesto a tomar fotos, pero la belleza de las circunstancias me obligó a sacar la cámara fotográfica, mi arma del momento, para ser disparada a quemarropa. Disparos de alegría y paz en La Boda del Gringo con una colombiana. Parecía una boda de película. Cruzaba con bicicleta frente a la Gobernación y a las afueras de la puerta lateral de la Catedral cuando veo un grupo de danza afroamericana bailando para los recién casados. Todo es felicidad, Al caer la tarde el más hermoso atardecer me sirvió para tomar la foto que hace parte de la portada de nuestra página web. Todo indica que en Cartagena se pasa de película.
La boda del Gringo en Cartagena. By Iván Coello, Pirotesta Sepia
Upss, una chica se atravesó, ¡Qué contraste!
Como en las películas.
Atardecer en Cartagena
Esta es la foto que me sirvió para ilustrar esta página web. El momento exacto en la hora exacta.
Autorretrato de Iván Coello al atardecer en Cartagena.
Fotos y textos: Iván Coello Ángel, Pirotesta Sepia Fotografía
(Hacer click en las fotos para verlas individualmente)
Se nos abría a nosotros un túnel cerrado por años
dentro de las murallas de Cartagena de Indias. En septiembre de 2013, éramos
los primeros en entrar para inaugurar este socavón arquitectónico del siglo
XVIII, diseñado por Antonio Arévalo, y que une el Baluarte de Santa Catalina
a otro sector, conocido como El Espigón. Estas murallas, antes de ser perforadas, habían resistido pocos años antes la segunda batalla naval más importante de la
historia. La sensación, al ingresar a este túnel secreto que servía de
protección para los soldados y pobladores que defendían la ciudad, era como
aquélla que se pudo haber sentido cuando se descubría la tumba de un faraón en
Egipto. El tiempo se detuvo ahí.
-----------------------
Me
llama Alejandro Salgado Baldovino, uno de los jóvenes líderes culturales de Cartagena.
Me invitó a una aventura por las murallas. "Iván, luego de la Batalla Naval del Sitio de Cartagena, el ingeniero militar Antonio Arévalo reforzó las
murallas, sobre todo la del Baluarte de Santa Catalina, frente al mar. Ahí se
construyó un túnel que comunica a El
Espigón con el Baluarte Santa Catalina. En ese mismo túnel se puede encontrar un
gran bodegón al que denominaban "Casamata", en el que los defensores
de Cartagena guardaban su polvorín, provisiones y alimentos, y en donde los soldados podían
protegerse y esconderse de las balas de la artillería enemiga de la época".
Esta
obra se contruyó entre 1780 y 1789, y sirvió para las batallas de la
Independencia. Alejandro Salgado me
invitaba a redescubrir este sitio, que sería reabierto para nosotros por primera vez después
de muchos años. Este primer grupo de personas, que tuvo el
privilegio de ingresar al verdadero "túnel del tiempo", estaba conformado por Astrid Villa, David
Villa, Iliana Restrepo, Ignacio Vélez, María Sixta Bustamante, Germán
Bustamante, Francisco Pinaud, Juan Felipe Restrepo, Glenda Vergara, Diana
Vallejo, Mily Foeng Vergel, Julio Sierra e Iván Coello.
La entrada al túnel
En aquella misma Cartagena, por la que camino y entro a sus entrañas, se dio la segunda batalla naval más importante de la historia de la humanidad,
cuando los británicos a cargo de Edward Vernon y Lawrence Washington (hermano
de George Washington), con una fuerza de 30.000 hombres intentaban invadirla. Cartagena se defendía con 4.000 hombres, al mando del heroico Blas de Lezo. Las
bajas por parte de los vencedores cartageneros fueron 800, y por
parte de los perdedores invasores, quienes tenían la mejor armada del mundo:
18.000 muertos. Era el año de 1741. Las proporciones fueron aterradoras. Los
británicos tenían: 29 barcos de línea, 22 fragatas y 135 transportes.
Cartagena, solo 6 naves, y entre los que disparaban contra el enemigo, habían 600 arqueros indios
armados de arcos y flechas. Las murallas eran en tierra la gran defensa, como
si fueran un gigantenavío desde donde se disparaba a todas las direcciones.
¿Qué
hace ganar la batalla a los que inferiormente no tenían ni como defenderse? La
arquitectura de sus murallas fue clave para poder repeler a los británicos.
Sentí en carne propia las mismas sensaciones de quienes
hace dos siglos defendieron a Cartagena desde ahí. El túnel, cerrado por muchos
años, estaba en su esplendor cuando lo penetramos. Mucho
calor, mucha acústica, luces que entran por orificios y el gran bodegón, del que
cuentan, que por unos orificios asomaron alguna vez potentes cañones que
apuntaban al mar.
El
calor era insoportable, y como es de imaginarse, debió haber sido el mismo
calor que cobijaba a los soldados que ahí se escondían cuando había amenaza del
enemigo. Sin embargo, el aire, tan bien estudiado por el constructor Antonio
Arévalo, no podía faltar para quienes ahí se refugiaran.
El
túnel es un escondite, pero también un pasadizo secreto que comunica un sector
de la muralla con otro.
Astrid Villa y David Villa, madre e hijo cartageneros, ingresan por el túnel desde donde sus antepasados cartageneros defendieron la ciudad.
En las entrañas de la muralla
En
la Casamata, el bodegón secreto
Mily
Foeng Vergel ingresó con nosotros a las entrañas de la “Casamata”, el gran
bodegón secreto en el que los defensores de Cartagena guardaban su polvorín, las
provisiones y los alimentos, y donde los soldados podían esconderse y protegerse de
las balas de la artillería de la época.
A
través de la magia de la fotografía, aclaramos el oscuro bodegón que estaba
atrás de Mily Foeng Vergel. También teñimos en estilo "Cómic" algunas fotos.
La salida del túnel
Astrid Villa espera con gran alegría al final del trayecto a su pequeño hijo David Villa, en el sector de El Espigón.
San Pedro Claver y el esclavo, transeuntes de Cartagena en el siglo XXI
Fotos y textos: Iván Coello Ángel, Pirotesta Sepia Fotografía
(Hacer click en las fotos para verlas individualmente)
Estas fotos se tomaron en Cartagena (Colombia) en septiembre de 2013. Trate de sentir la sensación de como podrían estar viendo en la vida real la Catedral de Cartagena, San Pedro Claver y el esclavo, esculpidos por Enrique Grau. Desde la propia cabeza del esclavo, la catedral a cuatro cuadras aparece cerca y majestuosa como si fuera un pico nevado. Era el edificio más alto de aquella época en la Cartagena de los piratas y las batallas navales. Descubrí algo muy raro y mágico. Al observar la estatua de San Pedro Claver con el esclavo africano desde distintos ángulos, su rostro cambia como si estuviera en distintos momentos de una conversación. Desde la espalda del santo y el africano se divisa a cuatro cuadras la Catedral.
La gente pasea como si las figuras del monumento hicieran parte viva de este cuadro. Las palenqueras, descendientes de los primeros esclavos libres y autónomos del continente ahora son las dueñas y señoras de la plaza en la que antes el santo español protegía con su cuerpo a sus antepasados de los asesinos latigazos de los blancos. Sus antepasados eran los esclavos secuestrados por los mercaderes de aquella época que veían en estos seres humanos una mercancía viviente y maltratada con el consentimiento de criminal de toda la sociedad. San Pedro Claver el esclavo de los esclavos conversa con el africano que ha salvado de la esclavitud del alma, pese a que su cuerpo sigue esclavizado.
Me preguntaba cual sería la sensación de caminar hacia la Catedral de Cartagena, desde los zapatos de San Pedro y el esclavo, y en la medida que me fui acercando un mundo visual maravilloso se me abría en otra dimensión.
La fotogéníca Torre de la Catedral de Cartagena se puede divisar desde cualquier parte de la ciudad amurallada. Cerca aunque esté lejos, desde el mar era la identidad de la ciudad cuando los galeones llegaban a la bahía.
Una misma foto, la entrada a otras dimensiones
Al final tomé solo una foto, para adentrarme en el corredor del fondo, en el mundo que hay detrás de ese tunel del tiempo que se divisa en la produndidad. Encontré la tercera dimensión de unos mundos que en la vista general no se podrían apreciar.